Las fiestas de la Natividad del Señor son el cumplimiento y plenitud de la Encarnación de Dios en el mundo.
Quiso Dios ser uno de nosotros, uno de tantos, y para eso necesitó dar inicio a la historia que conocemos hace aproximadamente 13.720 millones de años. Una singularidad cósmica dio origen a todo lo que conocemos, al espacio y al tiempos, a la luz y a las estrellas, a los átomos de hidrógeno y a toda la tabla periódica. Pasados unos 8.000 millones de años se crearon las galaxias del tipo de la Vía Láctea, tras mucho tiempo gestando los materiales suficientes para estabilizar la vida en el Universo.
El carbono, el oxígeno y el nitrógeno abundaban ya y eso permitiía la química del carbono que da origen a la vida. Dentro de nuestra galaxia se produce hace 5.000 millones de años un conglomerado de polvo y gas que por la fuerza de la gravedad se aglutina, dando lugar al sistema solar. La Tierra aparece poco después y rápidamente aparece la primera célula viviente, LUCA. Desde ese momento, la evolución dará pasos progresivos hasta la aparición de los seres superiores: al proceso biológico le sigue la hominización y a esta la humanización. Hasta que, llegada la plenitud de los tiempos envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer para salvar a los que viven bajo la ley.
El nacimiento de Jesús es la plenitud del largo proceso de Encarnación de Dios en este mundo. Con Jesús llega la luz definitiva que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. Él es la verdad del amor, el camino de la justicia y la vida de misericordia en medio de un mundo donde abunda el pecado, pero sobreabunda la Gracia de Dios.
Y la Encarnación continúa hasta que Dios sea todo en todas las cosas. Que tengamos una Feliz Navidad llena de luz en medio de la oscuridad de los tiempos que se avecinan.
Paz y Bien para todos los hombres y un abrazo para los profesores y alumnos del Instituto Teológico de Murcia.
Nos vemos el día 9 de enero. Que los Reyes Magos sean majos con vosotros.